Sitting de Roberto Verino

Asistir a la presentación de la nueva colección de Roberto Verino fue, sin duda, una experiencia diferente a lo que estamos acostumbrados dentro del calendario de moda. 

El evento tuvo lugar el pasado 17 de marzo en calle Conde de Xiquena, 4 , un espacio que encajaba perfectamente con la esencia de la propuesta.

Lejos del formato tradicional de desfile, la firma apostó por una presentación estática, concebida como una exposición. Este enfoque, mucho más pausado, permitía recorrer la colección a nuestro propio ritmo, detenernos en cada prenda y apreciar realmente todos los detalles. 

Personalmente, es un formato que disfruto especialmente, porque te acerca mucho más a las prendas y a todo el trabajo que hay detrás.

La colección, titulada “Luz Serena”, gira en torno a una idea muy clara: una elegancia contemporánea, funcional y atemporal. Es ese tipo de propuesta que no busca llamar la atención de forma inmediata, sino que se descubre poco a poco y que encaja fácilmente en un armario real.

Las prendas están pensadas para combinar entre sí con facilidad, creando un armario versátil que se adapta a distintos momentos del día. Es una moda muy consciente, alejada del exceso y centrada en lo esencial.

Uno de los puntos más interesantes es el trabajo de los tejidos. Hay un contraste muy sutil entre materiales más suaves y otros con mayor estructura, lo que aporta riqueza sin perder ligereza. Los acabados están muy cuidados, y se nota ese interés por la calidad y la durabilidad de cada pieza.

 

 

En cuanto a la paleta cromática, predominan los tonos neutros —crudos, cámel, beige— que funcionan como base de la colección. A partir de ahí, aparecen colores clásicos como el negro, el blanco y el rojo, junto con acentos más vibrantes como verdes intensos o detalles en rosa en algunos estampados de inspiración vegetal. Es una combinación muy equilibrada, fácil de llevar y muy elegante.

La colección incluye piezas clave que encajan perfectamente en un armario contemporáneo: sastrería ligera, denim reinterpretado, chaquetas en napa y ante, y prendas de punto con mucha presencia. Todo está pensado para construir looks sin esfuerzo, pero con intención.

El espacio expositivo acompañaba muy bien esta idea. La estética era limpia, funcional y elegante, dejando todo el protagonismo a las prendas.

Uno de los detalles que más me gustó fue la cafetería efímera, desarrollada en colaboración con El Galgo. Poder hacer una pausa, tomar un café y disfrutar del ambiente aportaba un punto muy cercano al evento.

En general, fue una presentación que se disfrutaba sin prisas, donde realmente podías conectar con la colección y entenderla mejor. Y eso, hoy en día, se agradece mucho.