Mirto y el arte de la elegancia

La nueva colección primavera–verano 2026 de Mirto se presenta como una celebración de la elegancia atemporal entendida como un lenguaje propio. Fiel a su esencia, la firma apuesta por una estética refinada en la que cada prenda refleja equilibrio, calidad y una cuidada atención al detalle. En esta propuesta, los cortes precisos, los colores armonizados y los tejidos de alta calidad se convierten en los elementos que articulan una colección pensada para quienes valoran la sofisticación serena y el buen hacer de la confección.

La colección se estructura en dos líneas principales que dialogan entre sí, manteniendo la identidad de la marca mientras exploran distintas sensibilidades estéticas. Por un lado, Crush, la línea femenina, destaca por su carácter vibrante y expresivo. Los tonos intensos y luminosos protagonizan las prendas, acompañados de estampados exclusivos que aportan dinamismo y personalidad. Se trata de una propuesta que combina frescura y elegancia, pensada para una mujer contemporánea que busca piezas con carácter, pero siempre dentro de una estética equilibrada y sofisticada.

Por otro lado, la línea masculina Magnet explora una paleta cromática que combina tonalidades vibrantes con neutros cuidadosamente seleccionados. El resultado es una colección versátil y elegante, donde la modernidad se encuentra con la tradición sartorial. Las siluetas depuradas y los tejidos de gran calidad refuerzan la sensación de lujo discreto que caracteriza a la marca, ofreciendo prendas que funcionan tanto en contextos formales como en momentos más relajados.

En ambas líneas se percibe claramente el ADN de la casa: la calidad del producto, la excelencia en la confección y una elegancia que no responde a modas pasajeras, sino a un estilo duradero. Cada pieza está concebida para perdurar en el tiempo, tanto por su diseño como por la nobleza de los materiales utilizados.

La presentación de esta colección tuvo lugar en el marco de Madrid es Moda, el pasado 13 de marzo, en un escenario especialmente evocador: la Serrería Belga. Este singular edificio, situado en pleno centro de Madrid, es un antiguo complejo industrial del siglo XX que ha sido rehabilitado como espacio cultural. Su arquitectura combina el carácter robusto del ladrillo y la estructura original de la serrería con un interior luminoso y contemporáneo, donde amplios espacios abiertos y líneas limpias crean una atmósfera muy especial.

El contraste entre la historia industrial del lugar y la delicadeza de las prendas aportó al desfile una estética particularmente interesante.

Las texturas de los materiales, la luz que atraviesa el espacio y la amplitud del recinto crearon un marco perfecto para presentar una colección donde tradición y modernidad conviven con naturalidad.

El desfile fue, en definitiva, una celebración del estilo que define a Mirto: una elegancia serena, basada en la calidad y en el cuidado por los detalles. En un entorno tan singular como la Serrería Belga, la firma volvió a demostrar que su propuesta estética sigue siendo un referente dentro de la moda española, capaz de evolucionar sin perder su esencia.