
Cuatro décadas después del nacimiento de Devota & Lomba, Modesto Lomba regresa al origen para mirar hacia delante. En el marco de OMODA Madrid es Moda, la firma celebró sus 40 años con un desfile en el Patio Nouvel del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, un escenario que dialogó con una colección construida desde la memoria, el oficio y la investigación sobre el propio lenguaje de la marca.
Una colección que reflexiona sobre sí misma
Bajo el nombre 80, la propuesta revisita algunos de los códigos esenciales de Devota & Lomba desde una mirada madura y contemporánea. Los vestidos parecen replegarse sobre sí mismos, como si reflexionaran acerca de su propia construcción.
Los pliegues adquieren protagonismo y generan un volumen contenido. Las formas se expanden de manera natural para volver a recogerse en volantes y tablas, creando un movimiento constante entre estructura y fluidez. La arquitectura de la prenda no desaparece, sino que se transforma en movimiento.
Es precisamente en esa tensión donde la colección encuentra su identidad: prendas precisas que, al mismo tiempo, conservan una sensación de espontaneidad y ligereza.

El valor de las manos
La artesanía ocupa también un lugar fundamental en esta propuesta. Las piezas incorporan calados realizados por artesanas de Ingenio, en Gran Canaria, recuperando técnicas históricas de deshilado y reconstrucción de formas sobre el lino.
El resultado reivindica algo cada vez más valioso en la moda contemporánea: el tiempo. El tiempo necesario para hacer, para observar, para corregir y para alcanzar la precisión.
Cada calado introduce así una dimensión humana en la colección. Frente a la velocidad de la producción y la inmediatez tecnológica, estas técnicas recuerdan que existen procesos cuyo valor reside precisamente en no poder acelerarse.
La belleza de lo que no ha sido diseñado
Las flores aparecen como otro de los grandes motivos de la colección. No son composiciones perfectamente ordenadas, sino una evocación de esos jardines salvajes que encontramos casualmente en la naturaleza.
Nadie los diseña y, sin embargo, poseen una belleza extraordinaria. En su aparente caos existe una lógica propia, un diseño inteligente que no necesita de una mano que lo ordene.
Esta idea conecta con la filosofía de la colección: encontrar belleza en lo esencial, en aquello que parece surgir de manera natural pero que, en realidad, esconde una enorme complejidad.
Volver a lo esencial
En un momento en el que la ciencia se multiplica y la tecnología avanza hacia escenarios como el transhumanismo, Modesto Lomba elige un camino divergente. Su respuesta no está en anticipar el futuro, sino en observar aquello que permanece.
La excelencia de un detalle. La precisión de una costura. La construcción rigurosa de una prenda. El valor de una técnica transmitida de generación en generación. Y, sobre todo, ese efecto único e irrepetible que solo puede surgir cuando el diseño, la materia y las manos que lo hacen encuentran un punto de equilibrio.
Cuarenta años después, Devota & Lomba no necesita romper con su historia para seguir avanzando. La revisita, la cuestiona y la transforma.
Porque quizá mirar hacia el futuro también consiste en recordar cuánto puede decir todavía una prenda cuando está bien pensada, bien construida y hecha con tiempo.

