
Eduardo Navarrete y Daniel Chong presentan en el marco de OMODA Madrid es Moda su primera colección conjunta, una edición limitada formada por 30 mochilas, bolsos, riñoneras, bandoleras y neceseres que combina los estampados atrevidos de Navarrete con los patrones funcionales y los diseños más reconocibles de Chong.
La idea de trabajar juntos llevaba tiempo rondando. Navarrete y Daniel Chong ya habían coincidido profesionalmente y, aunque cada uno tiene su propio universo, tenían claro que había muchos puntos en común. Esta vez decidieron dar el paso y convertir esa conexión en una colección conjunta.

Así nace ‘Colaborachong’, una cápsula de 30 accesorios que se presenta dentro de la programación de OMODA Madrid es Moda. La propuesta parte de una idea sencilla: llevar los estampados más reconocibles de Eduardo Navarrete a los patrones y productos que forman parte del universo de Daniel Chong.
“Yo creo que era una colaboración que veníamos pensando hace mucho tiempo”, cuenta Chong. Ambos ya habían trabajado juntos de otras maneras: Navarrete había desfilado para la firma en dos ocasiones y Chong, además, trabaja junto al diseñador en la parte de showroom y prensa. Pero faltaba hacer algo juntos desde el diseño.
“Lo que quisimos fue unir ambos universos donde él mostrara sus estampados, que es muy canalla con esa cara que muestra siempre y demás, y mis básicos más vendidos”, explica el diseñador.
Dos formas de trabajar que encajan
La colaboración funciona precisamente porque cada uno mantiene aquello que mejor define su trabajo. Navarrete aporta el color, los estampados y esa imagen más atrevida que forma parte de su identidad. Chong pone sobre la mesa sus patrones, sus productos más reconocibles y una forma de diseñar muy enfocada al uso diario.

“Yo creo que él aporta toda esa parte visual, más atrevida, más canalla con sus estampados tan característicos, que llaman mucho la atención. Y yo, por mi parte, he aportado los patrones, los básicos que sabemos que funcionan, que sientan bien a todo tipo de mujeres y que son un éxito seguro”, señala Chong.
El resultado busca precisamente ese punto intermedio: piezas prácticas que no renuncian al carácter. Mochilas, bolsos, riñoneras, bandoleras y neceseres se convierten así en el soporte perfecto para los estampados de Navarrete.
Para el diseñador madrileño, la elección de Chong tampoco es casual. Más allá de la amistad, hay una manera de entender la moda que comparten.
“Es uno de los diseñadores españoles que yo creo, creo no, que más vende. Sus mochilas están en la calle, lo que él hace se vende, que es algo muy importante que necesitamos todos los diseñadores, que es vender”, reconoce Navarrete.

También encuentra similitudes en la filosofía de ambas marcas. “Somos amigos y su marca y la mía creo que tienen una filosofía muy parecida: una cercanía, un producto muy canalla, una manera disruptiva de presentarlo”, apunta.
El reto de convertir un estampado en producto
Una de las partes más importantes del proceso ha estado en conseguir que los estampados de Navarrete funcionaran sobre los diferentes formatos de la colección. No se trataba únicamente de trasladar un dibujo a una mochila o a un bolso, sino de adaptar cada diseño al patrón y a las características de cada pieza.
“Siempre hay pequeños retos técnicos, sobre todo al adaptar estampados tan potentes a ciertos patrones para que todo cuadre y favorezca”, explica Chong.
El proceso ha requerido pruebas y ajustes hasta encontrar el resultado definitivo. “Tenemos un equipo maravilloso detrás. Hemos hecho muchas pruebas hasta dar con el resultado exacto que queríamos, y la verdad es que estamos muy orgullosos de cómo ha quedado cada prenda”, añade.
La colección mantiene además una producción vinculada a España, con el trabajo de talleres locales y materiales pensados para dar forma a una propuesta que quiere estar más cerca de la calle que de la pasarela.
Una edición limitada
‘Colaborachong’ nace como una edición limitada de 30 accesorios. Una colección pequeña, pensada para que el estampado tenga protagonismo pero sin perder la funcionalidad de las piezas de Chong.
La propuesta se presentó en Madrid dentro de OMODA Madrid es Moda, reforzando además una idea que está muy presente en la colaboración: la posibilidad de que dos firmas españolas trabajen juntas sin necesidad de competir entre ellas.
En el caso de Navarrete, esa parte comercial es especialmente importante. Su interés por trabajar con producto que pueda llegar a un público amplio también está detrás de este proyecto. La intención es que la colaboración no se quede únicamente en una presentación de moda, sino que sean accesorios que puedan verse y utilizarse en la calle.
¿Habrá una segunda parte?
Por ahora, ninguno de los dos quiere adelantarse. La colección acaba de salir y la prioridad es comprobar cómo responde el público.
“De momento estamos centrados en disfrutar de esto, que acaba de salir y le hemos puesto mucha ilusión. La experiencia ha sido buenísima, así que no cerramos la puerta a nada”, cuenta Chong.
Una segunda colaboración dependerá, por tanto, de lo que ocurra con esta primera experiencia. “Si surge otra idea que nos apetezca a los dos, por qué no, pero ahora mismo queremos ver cómo respira esta colección y disfrutar del resultado”, añade.
Después de una primera colaboración que, según ambos, ha resultado especialmente fácil de llevar a cabo, la puerta queda abierta. Navarrete lo resume a su manera: “Me parece una maravilla lo que hemos hecho. Es un plan sin fisuras”.

